Hemos visto cómo, en las últimas horas, el caso Monsalve nos estremeció a todas, un sector político que nos decepciona con un eslogan feminista vacío y una sociedad que parece retroceder años en cuanto a transparencia y equidad de género. Sumando el caso del futbolista Valdivia, que nos recuerda que la crisis es cultural y trasciende las instituciones, parece que aún no logramos que las mujeres sean respetadas.
Frente a la crisis de seguridad que atraviesa el país y los crecientes discursos republicanos, donde su gran promesa es acabar con esta ´´ola de delincuencia«, la gente los vota con esperanza, a pesar de que nos quieren hacer retroceder en derechos sociales y desconocen la desigualdad de género abogando por la meritocracia. Yo me pregunto: ¿cuál es la propuesta para el delito número uno en Chile?
Según datos del CEAD (Centro de Estudio y Análisis del Delito) del segundo trimestre de 2024, con 31.618 casos policiales, el delito más cometido en Chile es VIF (violencia intrafamiliar), que engloba agresiones físicas, sexuales, verbales, etc., y donde la principal víctima de este delito es la mujer. Luego, muy por debajo, le sigue el robo con intimidación, con 19.964 casos policiales.
Las mujeres hemos librado y ganado algunas batallas, pero aún falta mucho para ganar la guerra. Y cuando me refiero a la guerra, no es contra los hombres, sino contra un sistema que nos invisibiliza, que nos oprime y que nos hace sentir miedo a la hora de denunciar los abusos que sufrimos. Porque en la agenda de seguridad no somos prioridad, porque los hijos que nacen en una familia con VIF no reciben apoyo de un sistema de salud mental de calidad y gratuito, y el círculo de la violencia crece y crece en una sociedad sin alma, donde el concepto de éxito que le ofrecemos a las nuevas generaciones se basa en el consumo y la acumulación, y donde la única arma para luchar contra la delincuencia es la de fuego, y no la de políticas serias con perspectiva de género o la cultural.
Espero que, de cara a las elecciones, la ciudadanía vote por mujeres. No todas son garantía de avance en este aspecto, pero sí muchas hacen un doble esfuerzo al participar en política y buscan transformar esta realidad, porque si no estamos, somos invisibles.

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