El desafío es convivir

La convivencia en sociedades diversas es uno de los mayores desafíos de nuestra era. Chile, enfrenta una encrucijada en su historia reciente: cómo integrar a las personas migrantes de manera justa y ordenada, sin desbordar los recursos públicos ni permitir que las tensiones sociales deriven en confrontación y exclusión. El verdadero desafío es cultural y político: aprender a convivir.

La reciente crisis derivada del empadronamiento de migrantes no solo evidenció problemas de gestión estatal. También expuso un fenómeno más profundo y preocupante: cualquier política que toque el tema migratorio enciende una alarma social, polariza los discursos y genera rechazo, incluso antes de que se comprendan sus objetivos o beneficios. La migración, que debería verse como un proceso natural de las sociedades globalizadas, se percibe cada vez más como una amenaza.

La migración tiene un impacto que trasciende las cifras. Para muchas comunidades el otro representa un peligro, generando miedos, de los cuales parte de la elite se hace parte e intenta interpretar para su beneficio. La pulsión del miedo, que puede ser legítimo, se amplifica en un contexto de desigualdades preexistentes y falta de confianza en las instituciones.

En este clima, cualquier error en la implementación de políticas migratorias actúa como combustible para discursos extremistas que buscan construir a los migrantes como chivos expiatorios. Y aunque la solución técnica es importante, no podemos ignorar que el problema principal es la percepción social de la migración.

Si queremos construir una sociedad verdaderamente diversa, debemos empezar por entender que la convivencia no es un proceso automático. Requiere intencionalidad, políticas claras y, sobre todo, voluntad política para abordar las tensiones antes de que se transformen en conflictos abiertos. Esta administración adolece completamente de aquello, han decidido actuar desde el romanticismo y la mano dura, creando caos en su narrativa.

El primer paso es reconocer que la diversidad no es un problema, sino una realidad. En lugar de intentar regresar a un pasado homogéneo que ya no existe, debemos enfocarnos en crear un futuro donde todas las personas puedan prosperar. Esto implica fomentar espacios de encuentro, diálogo y cooperación entre comunidades. La convivencia no se logra separando a las personas, sino generando interacciones que derriben prejuicios. Puede ser sencillo entenderlo para la elite, pero extremadamente complejo para los sectores que sienten ausencia del Estado y falta de oportunidades en sus vidas. El otro se convierte en una amenaza.

La convivencia también depende de un Estado que pueda garantizar lo básico para todas las personas. No se puede pedir empatía a comunidades que sienten que compiten por servicios públicos limitados. La solución no es excluir a los migrantes, sino fortalecer la infraestructura social para que todos tengan acceso a lo necesario.

Finalmente, la convivencia requiere un relato que nos incluya a todos. Necesitamos narrativas que reconozcan el aporte de las personas migrantes, pero también que validen los miedos y preocupaciones de quienes se sienten desplazados. No podemos minimizar las tensiones sociales, pero tampoco debemos permitir que estas tensiones definan nuestra respuesta.

Una respuesta a «El desafío es convivir»

  1. Es interesante el planteamiento de la convivencia en estos tiempos, pero es algo que, lamentablemente ya no está. Pero es cosa de ver que uno de los problemas es sino por el exceso de uso de las tecnologíass, rrss, etc. Hemos creado una sociedad sin pensamiento critico, un desinterés en las instituciones, y la incertidumbre del mañana y creo yo que tiene que ver con 3 puntos o hechos principales: Las políticas educacionales de la administración de Sebastián Piñera, el Estallido Social, y el COVID.
    El primero es esencial, la reducción de las horas de filosofía y educación civica han generado una sociedad, principalmente jovenes que bordan actualmente los 15-25 años desinteresada por la dialectica, la critica y el interés, pero es entendible, buscan seguir viviendo buscando en otras areas laborales (ya no les interesa mucho sacar un titulo profesional), tenemos además una cultura política muy floja, representantes que no estan a la altura y un Estado pudriendose de a poco. No quiero sonar pesimista pero el futuro del Estado como lo hemos conocido es verdaderamente incierta, no hay industrias, no hay identidad y eso nos llevara por peores lugares que hoy se estan viendo.

    En cuanto al Estallido Social, soy un ingenuo que cree que los cambios sociales y los mov sociales son motor para grandes avances en los paises, pero lo que ocurrió el 18 de oct, todo lo trabajado fue opacado por diversos hechos y actores, no solamente por los medios y ciertos partidos de derecha sino que tambien fue un problema principal de la gestión politica y social del Frente Amplio, personajes que participaron de las convenciones para reescribir una nueva constitución, y la incapacidad de autocritica y critica a los errores cometidos por parte de algunos actores de su mismo secto y errores que han estado cometiendo en estos casi 4 años. Creo en la diversidad de las personas, de sus generos, de sus gustos, de su orientación, pero tambien soy critico de quiénes son los representantes, qué han hecho, que pueden ofrecer, etc y hemos visto a esos personajes hundir mas y mas la capacidad que puede tener la narrativa del cambio social.

    Finalmente el COVID es el epilogo perfecto para un trabajo que termino por matar todo. Demostró la ineficiencia e ineficacia de un Estado en materias de crisis, leyes que no cumplen con garantizar ciertas garantías, el abandono del Estado con sus gente (no solamente chilenos sino migrantes regularizados) etc, por lo que esa grieta en el Estado de Derecho se esta tapando con los nuevos ideales como lo hemos estado viendo en EEUU, en Nicaragua y Argentina. Este ultimo basicamente esta instaurando una doctrina basada en el pinochetismo lo que tambien dejarán a los Estado Latinoamericanos moribundo y que con el pasar del tiempo terminará siendo enterrado por el empresariado sediento de recursos propios de acada nación. El COVID se llevo a muchisimas vidas pero tambien se llevo a los Estados quienes a su vez iran matando a las sociedad lo que ha generado nuevamente en una necropolitica decidiendo quién sirve y quien, esperemos que haya tiempo para convivir porque ha esta altura se ve dificil y vuelvo a comentar que el tiempo y el futuro serán incierto.

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