«El pasado se repite tanto más cuanto menos se lo recuerda, cuanto menos conciencia se tiene de recordarlo»-Gilles Deleuze-

Reflexión dentro de la lectura de Deleuze en «Diferencia y repetición» y el 11 de Septiembre.
Muchos de nuestros actos, quizás incluso casi todos, acaban siendo repeticiones del pasado que dominan implacablemente nuestras vidas. Lo que vivimos «ayer», de alguna manera decide y «determina» lo que habremos de vivir hoy y mañana. La vida futura es parte de lo que pasó. No podemos vivir, sino al repetir esos hechos pasados en los que nos hemos quedado trabados.
Liberarnos del pasado nos exige recordarlo. Sin embargo, para llegar a hacerlo, no basta que otro nos recuerde. Freud nos dice que el intento de alguien más de recordarnos lo que estamos repitiendo, sirve solo para fortalecer nuestra compulsión a la repetición y nuestra relativa resistencia a recordarlo.  Entonces, cómo podemos «verdaderamente» llegar a hacerlo?. Dándonos el espacio y el tiempo suficiente; y a la vez permitir que nos «metamos en la resistencia», (reconocer, explorar, transformar) y que la «reelaboremos».
Es el mismo grupo/comunidad/pueblo el que tienen que superar sus resistencias. Pero por qué?, para qué?. Para soltarse de lo que les impide liberarse, como lo es la repetición inconsciente, y todo lo que la involucra.
Al fin y al cabo, el pasado no es un hecho estático, sino una fuerza dinámica que influye en nuestro presente. Al negar u olvidar el pasado, estamos permitiendo que este nos controle en lugar de aprender de él y crecer

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