La elección presidencial en Estados Unidos: una contienda histórica, de impacto global, en la que cada detalle y cada voto cuentan

La elección presidencial de 2024 en Estados Unidos es histórica y crucial, con impacto global. Esta contienda podría resultar en el regreso de Donald Trump o marcar un hito con Kamala Harris como la primera mujer en la presidencia de EE. UU.

Más allá de las posturas de cada candidatura, de las críticas al antiguo sistema electoral ¿a qué tomarle atención?

El impacto internacional de estos resultados es significativo, afectando temas de gran envergadura como las relaciones con China, la guerra en Ucrania y las tensiones en Oriente Medio, considerando el rol de EE. UU. como superpotencia económica y militar.

El desarrollo de la campaña ha sido inusualmente dramático. Tras varios incidentes, Kamala Harris asumió la candidatura demócrata luego de la retirada de Joe Biden. Trump, por su parte, ha enfrentado dos intentos de asesinato, lo que ha incrementado las tensiones y despertado temores de un conflicto poselectoral.

El sistema electoral y los estados decisivos son claves. En EE. UU., las elecciones se deciden por el Colegio Electoral, y solo algunos estados clave pueden cambiar el resultado. Entre ellos, en el Cinturón del Óxido, tenemos Michigan, Pensilvania y Wisconsin, mientras que en el Cinturón del Sol se destacan Arizona, Georgia, Nevada y Carolina del Norte. Las encuestas muestran una competencia reñida en estos estados.

El proceso de conteo y los posibles retrasos son otro aspecto a considerar. Se anticipa un conteo lento, similar al de 2020, debido a la gran cantidad de votos anticipados. Aunque las autoridades prometen mayor rapidez, la reñida contienda sugiere que el proceso podría prolongarse. Las primeras pistas podrían provenir de encuestas informales en Guam o de resultados de condados estratégicos, aunque una contienda cerrada retrasaría cualquier declaración oficial del ganador.

La fiabilidad de las encuestas también es un punto importante. En elecciones anteriores, las encuestas han subestimado el apoyo a los republicanos, particularmente a Trump en 2016 y 2020. Esta vez, hay dudas sobre si podrían estar subestimando el apoyo a Harris, especialmente por posibles votantes “tímidos” que no revelan su preferencia públicamente.

La incertidumbre en los resultados es alta. Si las encuestas aciertan, el conteo podría ser rápido. Si no, podrían ser necesarias semanas de espera y posibles batallas legales para definir al próximo presidente.

El ritmo de conteo se espera sea similar al de 2020, prolongado por los votos anticipados. A pesar de los esfuerzos por acelerar el proceso, la estrecha competencia podría complicar el conteo. Durante las primeras horas, los estados de la costa este cerrarán sus urnas, con resultados preliminares desde las 7 p.m., aunque estos podrían no ser definitivos. Las encuestas de salida solo ofrecerán información general, sin identificar un ganador claro.

Podría presentarse el fenómeno del “desplazamiento azul,” donde los resultados iniciales parezcan favorecer a los republicanos, ya que los votos de áreas urbanas, que suelen ser demócratas, se cuentan más tarde. Esto podría llevar a interpretaciones prematuras.

Los indicadores tempranos podrían dar pistas sobre el resultado. Comparar los porcentajes de algunos condados con los de 2020 podría revelar tendencias: si el margen de Harris en condados demócratas clave es menor al de Biden en 2020, eso podría señalar una ventaja para Trump.

Estados clave como Georgia y Michigan tienen procesos de conteo más rápidos, mientras que Pensilvania y Arizona serán más lentos debido a restricciones en el procesamiento de votos por correo. La velocidad de conteo en estos estados clave será decisiva.

Los escenarios de decisión y litigios también son una posibilidad. Si la elección es tan cerrada como la de 2000, el proceso podría alargarse. Sin embargo, una victoria decisiva reduciría los riesgos de litigios y controversias sobre el resultado.

Existe la posibilidad de un resultado claro temprano. En uno de cada seis escenarios, el margen de victoria podría superar los cinco puntos, similar al de Obama en 2012, y los resultados podrían conocerse antes de la medianoche. Sin embargo, si la elección es cerrada, la espera podría extenderse por semanas, especialmente si los resultados dependen de estados como Wisconsin o Pensilvania. La interferencia o impugnaciones podrían alargar aún más el proceso.

Este es el panorama para la elección presidencial de 2024 en Estados Unidos: una contienda histórica, de impacto global, en la que cada detalle y cada voto cuentan para definir el futuro del país y su relación con el mundo.

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