Los dioses han muerto.

Los dioses han muerto. O al menos aquel con el que crecí, esto pues las señales muestran su ausencia ya por demasiado tiempo.


Recuerdo que cuando pequeño nos contaban cómo él arreglaba todo el mal en 40 días y 40 noches, colmando de agua la tierra hasta limpiarnos de todo vicio. Otro ejemplo lo vivieron Sodoma y Gomorra que habrían sido destruidas, según nos cuenta Ezequiel, por su orgullo, gula y apatía ante la pobreza.


Y no es que quiera nadar en un diluvio, o ver llover fuego y azufre, pero …


Quizás debimos sospechar algo cuando su último día de furia oficial lo llevó a cabo a través de su hijo.


Hoy el gran templo natural está repleto de mercaderes y la rabia del pobre no alcanza.


No sé si Alá, Enlil o algún dios Hindú seguirá atento al presente de la humanidad, o entre todos estén eligiendo a quien construya la próxima Arca, pero mi instinto me dice que los dioses han muerto.


Probablemente de tristeza y decepción.

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