¿Por qué ganó Jeannette Jara?

Las elecciones ya se celebraron y Jeannette Jara se impuso con claridad, obteniendo más del 60% de los votos. Por primera vez desde el retorno a la democracia, una militante del Partido Comunista triunfó en un proceso de primarias del bloque de izquierdas. Al igual que ocurrió con la candidatura de la senadora Yasna Provoste en 2021, prevaleció la opción del polo más duro, algo que también vimos con Gabriel Boric. Esta elección deja lecciones clave sobre las razones detrás del triunfo de Jara.

 

Antes de entrar en los factores de fondo, vale la pena detenerse en la participación. Es cierto que se movilizó un electorado con sensibilidad de izquierdas, pero también hubo una importante activación en comunas rurales y de menores ingresos. A pesar del desgaste del gobierno, las primarias convocaron a casi 1,5 millones de personas, una cifra muy superior a los poco más de 800 mil votantes en las primarias de 2021, bajo el segundo mandato de Sebastián Piñera.

 

1. Los errores del resto

Jara supo leer la coyuntura cuando sus contendores, Tohá y Winter, se enredaron en debates mediáticos y disputas internas. Entre confusas vocerías y descalificaciones cruzadas, sus campañas quedaron atrapadas en redes sociales, mientras Jara centraba su mensaje en propuestas programáticas claras.

 

2. Cohesión del Partido Comunista

Aunque al inicio costó al PC alinearse institucionalmente con Jara, una vez superada esa barrera, ella logró instalar su liderazgo dentro del comando. El presidente del partido mantuvo un perfil bajo durante toda la campaña y, aunque marcó algunas diferencias temáticas, fue Jara quien impuso el tono político. Incluso durante los días en que Daniel Jadue estuvo con arresto nocturno, Jara supo capitalizar ese vínculo con gestos simbólicos, como invitarlo a repartir afiches.

 

3. Reducción del costo simbólico de votar por una comunista

Durante la campaña, Jara adoptó un lenguaje más amplio, incorporando términos como “centroizquierda” y hablando con soltura sobre crecimiento económico, conceptos tradicionalmente distantes del discurso comunista. Comenzó relativizando la situación política en Cuba, pero terminó refiriéndose explícitamente a informes sobre violaciones de derechos humanos, marcando un giro relevante en el tono de su candidatura.

 

4. Carisma y cercanía emocional

El carisma no siempre es determinante en política, pero Jara lo convirtió en un activo. A diferencia de Tohá, que intentó competir en ese plano sin éxito, Jara evocó la figura de Michelle Bachelet y logró una conexión emocional con el electorado, particularmente con los jóvenes, algo que se reflejó en la alta circulación de videos sobre su campaña en redes sociales.

 

5. Relato de origen popular

Jara construyó una narrativa potente desde su identidad: una mujer de origen popular, ajena a la élite, que defiende un Estado activo. Esta imagen resonó especialmente entre jóvenes beneficiarios de la gratuidad. También abordó temas como el narcotráfico y su impacto en las poblaciones, conectando con preocupaciones reales a través de propuestas concretas.

 

6. Capitalización de logros como ministra

Jara supo aprovechar su paso por el gobierno. Iniciativas como la reforma previsional, la Ley Karin y la ley de 40 horas son ampliamente percibidas como parte de su legado. Si bien Carolina Tohá lideró una agenda ambiciosa en seguridad, la alta percepción de inseguridad ciudadana debilitó ese flanco, mientras que Jara ofrecía resultados más tangibles.

 

7. Polarización y antiestablishment

Aunque no posicionó su candidatura en términos de polarizar el debate, al contrario, es un hecho que nuestro país ha mostrado signos importantes de este fenómeno. Esto puede ser leído, porque entre otras cosas dejó de lado una candidatura como la de Tohá que buscó relatos macro, pero fue percibida como una figura de la elite, un fenómeno similar al que ocurre con Evelyn Matthei.

 

El triunfo de Jara puede interpretarse como una recomposición del eje centroizquierda, donde el PC deja de ser un actor testimonial y asume un rol central. Hoy no solo tiene a la candidata presidencial, sino que debe liderar el proceso de articulación y cohesión de su bloque. Ella, por su parte, no podrá marginarse de debates complejos dentro de la coalición, como la eventual unidad de listas. Ella ganó tanto por los errores de otros, pero por sobretodo por sus acuerdos en campaña.

 

Finalmente, Jara comprendió que su candidatura debía conectar con los nuevos electores incorporados tras el voto obligatorio. Leyó mejor que Boric en 2021 el clivaje de clase —aparentemente dormido— y supo movilizarlo. Además, incorporó estrategias digitales que lograron conectar emocionalmente con el electorado joven, consolidando una propuesta ideológica, generacional y territorial.

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